martes, 15 de noviembre de 2016

Divina



            Hasta siempre mi cielo.
            Que ocurrencia que has tenido con esto de irte. Siempre fuiste para mí una mujer divina. Y ahora lo eres mucho más. Divina por tu cintura entallada y por la falda escocesa que usabas para jugar con nosotros en el  Bowling Club. Divina por tu pelo castaño y por esos ojos grises tan claros que jamás he vuelto a encontrar.
            Y ahora más divina que nunca según me dicen los que creen en Dios.
Te digo que me duele hasta el último centímetro de mi piel.
No sé qué hacer conmigo.
Me bajo del auto y  después me siento en un maldito promontorio de piedra. Allí cerca, el Rio de la Plata me mira y yo lo miro.
Maldito río marrón.
Maldita la última molécula que se corrió de tu respiración. Maldita mi existencia. Maldito tu adiós.
Hace rato que no fumo nada.  A veces pienso que el último porro lo fumé con vos.
Bebo, acaso en exceso, pero nada más.
Recuerdo a cada momento aquellos encuentros en la casa de Diego. Recuerdo Palermo y recuerdo el Minibar. Y el osito de peluche que te regalé para Navidad. La última vez que nos vimos aún lo conservabas ¿Te acordás?
– ¿Qué son para nosotros las décadas? –Me dijiste una noche en el café La Paz.
Siempre tan femenina. Siempre tan perturbadora en tu femineidad.
He conocido mujeres. Y también me enamoré de algunas.
Pero como vos no conocí ninguna, te lo puedo asegurar.
Ayer me crucé con alguien por la calle y me dijo que tu exquisito corazón de diosa urbana se detuvo en Villa Gesell. Parece increíble, justamente allá.
Agregó que fue el verano pasado y que yo recién ahora me vengo a enterar.
No sé si los detalles le añaden o le quitan furia a mi desconsuelo.
Te juro que no lo sé.
Allí tengo frente a mí al maldito río. Siempre omnipresente, como dicen que es Dios. Y también mi soledad enarbolada como estandarte. Esta soledad que piensa en ti y en nada más.
Últimamente están pasando cosas muy fuertes en mi vida.
Pero no tengo derecho a caer en los lugares comunes ni tampoco en  ponerme a filosofar.
Tan solo tengo una última frase para ti, divina.
Nunca te voy a olvidar.


©2016

16 comentarios:

  1. Guauuu Néstor. No sé que poner ni como comentarte. Estoy emocionada y con una fuerte tristeza en mi corazón. Más tarde charlamos. Si?

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    1. Gracias por tu visita al blog Carlita. En un rato nos vemos. Dale, luego charlamos.

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  2. Me pasa lo mismo. Es tan delgada la línea entre la ficción y la realidad... Me gusta como escrito de ficción y también admiro las palabras que yo también usé cuando mi amor de La Paz y Gesell se fue para siempre.

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    1. Holaaaaa Lidy. Que alegría reencontrarte. Me pone muy feliz verte por aquí comentando. Sabrás que he dejado de frecuentar sitios literarios. Simplemente abrí este blog por consejo de un amigo y desde aquí despunto el vicio con variada suerte en cuanto a las visitas. Nunca manejé bien Google+ y me cuesta mucho usarlo pero de a poco me han ido visitando. Estoy muy feliz de verte por aquí. Y en cuánto al texto, lamentablemente es real. Te mando un beso. No te pierdas.

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  3. ¡Qué historia tan triste Nesty!

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  4. Cierto Cris. Es verdad es una historia triste. Y tristísima en mi caso personal.

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  5. Quise dejarte este mensaje en el blog.... Una enorme satisfacción para mí haberlo leido... Un honor!"

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    1. Al contrario Diego. El que se siente profundamente honrado soy yo. Me pone muy feliz la "enorme satisfacción" que te produjo la lectura. Uno escribe para eso. Te mando un gran abrazo.

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  6. Que impactante y que triste a la vez. Ficción o realidad pueden ser una misma cosa. Estoy tratando de salir del golpe frío de este texto que justamente por ello es tan genial. Divino Divina 😉

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  7. Gracias Lili. Recién le comentaba a Diego que uno escribe para conmover y emocionar al lector. En tu caso, ese "golpe frío" que sentiste con su lectura. Tiene muy poco de ficción, casi todo es tristísima realidad. Te mando un beso. Gracias por los elogios.

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  8. Mónica Reinoso Gaggini16 de noviembre de 2016, 2:49

    Hermoso Néstor !!!!
    Me gusta tanto tu modo de escribir...Un abrazo !

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  9. Querido Néstor. Este texto me ha dejado pasmado, tiene una potencia afectiva que solo vos le podés dar, porque tenés a tal punto el oficio literario incorporado que podés escribir desde la espontaneidad de este modo tan preciso, para llegar a conmovernos con tus historias, de tramas reales o de ficción, de tristezas o de alegrías, de amor o desdicha. Es un poema en prosa de esta triste despedida. Brillante. No tengo otra palabra.
    Te mando un gran abrazo.
    Ariel

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  10. No puedo hacer otra cosa que agradecerte Ariel. Tus elogios me conmueven y me causan gratitud. En verdad ella era divina.

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  11. Una prosa que habla de ficción y realidad es triste pero hermosa a la vez. Un abrazo

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  12. Gracias María del Carmen. Me alegra mucho que visites el blog. Te mando un cariño grande.

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