domingo, 3 de junio de 2018

Mayra y yo


            Sigo todavía en el Bar Imperio del Savoy Hotel.
Aquí suelen venir a beber tragos y copas algunos legisladores del Congreso. Llevan décadas haciendo lo mismo, salvo por supuesto durante los golpes militares. Allá por los años 20, con el hotel recién inaugurado venía muy seguido el presidente Alvear a beber claritos. Un trago especialmente adictivo, con ocho partes de ginebra, una de vermut blanco y otra de limón.
Hoy los presidentes están rodeados de fuerzas de seguridad especiales y no van a beber nada a ningún lado.
             Vivo en el hotel porque la generosidad de mi pensión judicial lo permite.
 Me he retirado a una edad menor al común de la gente. Soy un pensionado joven, si cabe la frase y siempre ha sido un sueño para mí poder vivir en un hotel. Llevo una invicta soltería, salvo por un matrimonio absurdo a fines de los 80s del que me libré gracias a la Ley de Divorcio.
            Mayra suele decir que nunca crecí.
Ella ve la vida a través de los ojos de Lacan. Cuando la visito en su casa, nunca deja de asombrarme la espectacular biblioteca que tiene en el sencillo living que se orienta frente al Jardín Botánico. Mayra no entiende mi obstinada preferencia por las mujeres maduras y dice que todavía estoy a tiempo para buscar a las de menor edad.
                No sé si hablaré de Mayra.
                Aquí en mi país las mujeres jóvenes son todas leonas. Es casi imposible encontrar alguna que no lleve el pelo largo.
                Y en mi caso no suelo tomar claritos, como Alvear.
Los años me han llevado al ron. Disfruto realmente de beberlo. Beber ron es como pasar un rato de esparcimiento y relajo. El ron libera de la cárcel cotidiana y permite sentir que uno forma parte de algo. Pero es una suposición nada más porque hace tiempo que he dejado de creer en nada. Ni siquiera creo que creo en nada.
                Mayra dice que Buenos Aires es intensamente sexual.
                Acaso sea verdad. No tengo una opinión formada. Y también afirma que de tan resplandeciente y hermosa oculta una suciedad impúdica detrás de cada fachada. Ella dice que la ciudad está  herida y no quiere mostrar sus llagas. Es escabroso lo que sucede, Mayra es para mí de todo un poco. Ella es indecente para con mis sentimientos pero también imprescindible y necesaria.
                Allá por el 2012 nos conocimos en una librería de la avenida Callao que ya no existe. Los dos buscábamos libros en un mismo anaquel. Ella bajó un ejemplar de “La Significación del Falo” y al soltarlo me lo pegó en la cabeza. Lo recogí del suelo y se lo entregué no sin antes echar una mirada al singular título del texto. Desde aquel día tanto Mayra como Lacan comenzaron a formar parte de mi vida de una manera  algo inesperada.
                Ella cada tanto viene a mi habitación del hotel y a veces estamos veinticuatro horas encerrados. La desnudez y la locura nos vienen como anillo al dedo. Pero también le gusta desaparecer durante semanas. Simplemente me dice “No me llames” y yo no la llamo. Hasta que cualquier día y por cualquier razón reaparece.
                Dije que no hablaría de Mayra pero no hago otra cosa que nombrarla.
                Desde un principio establecimos como norma de comportamiento  el de no abrumarnos mutuamente y dejar en absoluta libertad al otro. Era una regla de oro para la supervivencia de una pareja como la nuestra.
Yo le llevaba quince años. “Catorce años, dos meses y tres días” solía corregirme con una sonrisa extraordinaria.
En la cama daba la impresión de  tener cuatro manos, todo lo abarcaba. Y yo, naturalmente le retribuía.
Pero no todo es oro y tampoco reluce. El hastío a veces se apodera de mí y entonces siento que mis tardes son vacías y mis noches son vanas. Ni siquiera me consuela caminar por el Centro de la ciudad, algo que siempre he amado con euforia. Por eso conseguí algunas tareas de traductor para un estudio jurídico. Armé, con el consentimiento del hotel un pequeño escritorio a un costado de la entrada.  Les traduzco del inglés y los tipos están contentos, por lo menos eso me dicen. Lo importante es que he bajado mis dosis de Alplax. Ahora siempre corto la pastilla al medio y con eso me alcanza.
A veces, cada tanto, hago algún viaje. Me avergüenza el monto de mi jubilación y el saldo de mi cuenta bancaria. Siento que no lo merezco y trato de gastarlo. Doy buenas propinas y con discreción, cuando puedo, le doy dinero a la gente que pide en la calle. En especial a los viejos y a los borrachos.
Y así pasan mis días en este breve tránsito de luz al que llamamos vida. Luego, ya se sabe, viene un largo, pero muy largo período de eterna oscuridad.
Hoy, sin embargo, es un día especial. Hay una Convención de Psicólogos en el hotel y Mayra piensa asistir. De solo pensar que pasaré la noche junto a ella siento que mi corazón y otras partes de mi cuerpo arden.
Sin embargo todavía no ha llegado, no he tenido la dicha de verla aparecer por la entrada.
Supongo que se le hizo tarde.


©2018

20 comentarios:

  1. Me ha parecido muy original Nes. Es como un pantallazo de una historia mayor. Beso.

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    1. Gracias carlita, realmente estás en lo cierto. Lo extraje de otro texto mayor y le hice alguns modificaciones menores. Otro beso.

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  2. Adrián Méndez Larray4 de junio de 2018, 7:07

    Que interesante trabajo. Lo he leído dos veces. Tiene una estructura diferente de lo habitual en este tipo de relatos. Me gustó mucho.

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    1. Que bueno Adrián. Lo he tomado de un fragmento del comienzo de una novela que estoy intentando escribir. Me alegra que te haya gustado.

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  3. Sabes, pienso que cuando escribes, te imaginas al lector ahí frente a ti escuchándote. Cuando te leo, visualizo al hombre que narra sentado en un parque, hilvanando cada recuerdo de su experimentada vida; dibujando los personajes que ficticios o no, lucen reales, creíbles y de una sensibilidad tan majestuosa como la del escritor. Esta frase: “Mayra es para mí de todo un poco. Ella es indecente para con mis sentimientos pero también imprescindible y necesaria.”, le da a la historia un sabor cómplice porque uno sabe que el ser humano es una mezcla de lo que tan bien proclamas. La trama que tejes, basada en el narrador y el personaje principal, es ingeniosa, no obstante, muy real también. Tu narrativa es de alta factura y la imaginación que te acompaña de toda admiración. ¡Disfrute pleno! Un abrazo full, fuerte y eterno. Te quiero mucho, mi hermoso y fiel amigo. SOFIAMA.

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    1. He tomado nota de los elogios. Te agradezco mucho Sofy, corazón. Es verdad, Mayra supera como "personaje principal" al propio narrador. Me alegra que hayas disfrutado de la lectura. Yo también te quiero. Abrazo.

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  4. Vicente Herrera Márquez4 de junio de 2018, 16:26

    Sofiama te visualiza en un parque, en mi caso me veo frente a ti en el Bar Imperio, tú con con una copa de ron y yo con un martini bien seco en vodka. —Referente a las letras que hablan de Mayra, si bien es cierto que las presentas como cuento yo las leo como un pasaje de tu amplia e interesante biografía, aunque reconozco que quienes escribimos siempre para contar extraemos pasajes de nuestra propia historia.

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    1. Realmente Vicente ¡Yo también me veo en el bar! Gracias por el comentario. Un abrazo.

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  5. Ay Mayra, dónde se habrá metido??. Me gustó tu relato. Es asomarse a una suerte de diario íntimo, vivencial.

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    1. Se agradece tu visita Graciela. Es cierto, el protagonista desnuda un poco su intimidad. Me alegra que te haya gustado.

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  6. Un texto muy bello, Néstor, narrado con una riqueza literaria que es envidiable. La profundidad de las frases al momento de mostrar el manojo de sentimientos del personaje que cuenta, se encuentra entre tus mejores trabajos. Ese halo de intriga que rodea a Mayra le da una especie de magia y deja servida la ansiedad en la mesa de los que te leemos. Un relato para deleitarse con lo que se dice en cada rincón de cada frase. Un abrazo.
    Ariel

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    1. Que bueno Ariel que te haya gustado. En este relato Mayra es protagonista, aunque la historia la cuenta otro personaje. Me pone feliz ese "deleite" que sentiste en la lectura.

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  7. Un relato interesante. Decís que no querés hablar de Mayra, y terminàs haciéndolo. Pero lo suficiente como para que no deje de ser un misterio

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  8. Pedro Marcelo Fleitas6 de junio de 2018, 16:52

    Hola genial.muy lindo .el misterio de Mayra .¿Donde se habrá quedado q no llega?

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  9. Distinto con influencia de Cortázar tal vez! Me gusto este estilo! No me consta lo del ron pero puedo dar fe del vodka 😉

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  10. Intento liberarme un poco de Borges Lili. Es algo dificil de lograr pero voy a intentarlo. Cuando vuelvas de tu viaje nos vamos al Bar Imperio a beber algunos tragos!

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  11. No soy visitador de blog. pero de vez en vez necesito influenciarme por algun maestro!!!, notable descripciones, oficio para tirar para arriba querido Néstor. saludos y abrazo de gol. tenemos que juntarnos a ver un partido de la seleccion, che. Gustavo L. Ruiz

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    1. Gracias Gustavo. Después te comento por privado. Abrazo.

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