lunes, 28 de mayo de 2018

Mi Obra Maestra

           Mi nombre es Ernesto, tengo 60 años y pronto comenzaré un tratamiento contra el cáncer de próstata. Tal vez por eso me haya puesto a escribir estas líneas pero no estoy muy seguro. Tengo un tumor encapsulado que será sometido a varias sesiones de radioterapia. Mi esperanza de curación es del 97%, al menos eso me ha dicho el médico.
No está mal el porcentaje.
Incluso me ratificó que podré seguir teniendo sexo.
Mi hija me ha dicho de debería estar bailando en una pata ante semejante resultado. Sin embargo yo estoy un poco triste. Incluso por momentos he tenido la intención de ponerme a escribir un diario. Esto de andar golpeando un teclado lo vengo haciendo durante años. Por eso pensé en un diario, en un cuaderno azul de tapas duras donde escribir lo que me pasa.  Ya casi no escribo a mano y mi caligrafía es lamentable.
Lo cierto es que soy un escritor fracasado.
Y eso no debería  ser una novedad para nadie que me haya leído anteriormente. En especial mis lectores de Internet, algunos amigos o  gente más o menos conocida a la que le he hecho llegar alguna de mis cosas. 
Acepto que no soy demasiado original  en lo que digo.
Varias personas que escriben y que conozco podrían suscribir la misma frase. Yo lo acepto con naturalidad. Me puse a escribir tarde, siendo ya bastante grande  y acaso no soy demasiado bueno para estas cosas. Vaya uno a saberlo, la verdad es que no me importa.
Ahora estoy en el bar de la esquina de la clínica, bebiendo a sorbos un café y pensando en las cosas que me han pasado. Acepto todos y cada uno de mis fracasos pero no por eso he dejado de pensar en escribir mi obra maestra, una novela  de trescientas hojas que trate del amor, de la soledad y de la muerte.
Ya ha dejado de interesarme hace mucho tiempo si la lee o no la lee nadie. Simplemente quiero escribirla y saber que pude hacerlo. Es una forma un tanto ingenua de otorgarle algo de sentido a mis años.  
No esperen, sin embargo,  una elegía, un encuentro o un canto a la mujer amada. Eso ya lo llevo escrito con variada suerte. Me gustaría escribir la más humana y la más esplendida de las despedidas. Mi mujer se va y me abandona y yo escribo su alejamiento en primera persona. Y digo, por ejemplo:

“Ella se levantó y la vi cuando se iba. No la recuerdo vistiéndose porque todo me parecía un sueño. Desde esa puerta me miró. El sol daba en uno de los vidrios y por momentos  alumbró sus ojos y su cara.”

Tal vez un día escriba algo así, seguramente podré hacerlo ¿Por qué no?
Ahora simplemente cuando se acabe mi café iré a comprar un cuaderno azul con tapas duras porque no he descartado escribir un diario. La tarde salvaje de Buenos Aires me pasa la mano por el hombro para ofrecerme el bálsamo de una vieja amiga. Ella ha sido mi amante durante muchos años así que le rechazo el gesto.
Un reflejo de increíble belleza resalta, mientras tanto,  el color de los álamos de la plaza.
Tengo una esperanza de curación del 97%.
Debería estar bailando en una pata.


©2018

12 comentarios:

  1. Yo creo que estaría muy bueno que tu narrador se pusiera a escribir esa obra maestra, que le de rienda suelta a ese deseo, no importa cuándo tiempo le lleve, ni cuántas páginas tenga, lo más importante es que comience con esa frase, y que nos siga contando de ese modo y sobre esos temas que menciona. Si él quiere que lo haga en un cuaderno de tapas azules, total, después alguien se encargará de pasarlo en limpio para que los disfrutemos nosotros.
    Un abrazo, Néstor!!
    Ariel

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    1. Gracias Ariel por pasar por el blog. Siempre es bienvenida tu visita. A mi también me vendría bien comprar ese cuaderno de tapas duras!

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  2. Que belleza este relato, también dramático pero siempre dentro de tu estilo. Me encantó leerlo. Un beso.

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    1. Muy amable Carlita, me alegra que te haya gustado!

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  3. Este texto me ha provocado una mezcla de dolor y de angustia. Yo también creo que está dentro de tu estilo y con la infaltable Buenos Aires. Espero que sea mas ficción que otra cosa.

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    1. Tiene un poco de todo. he mezclado algunas cosas Andrea. Lo importante para mí es conmover al lector y que no quede indiferente. Contigo lo he logrado!

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  4. Comparto la opinión de Andrea. Sí, se siente angustia al leer este texto; y desea el lector que todo sea purita ficción. En cuanto a ese estilo tuyo tan peculiar rodeado de nostalgia y de buen hacer, nadie queda indiferente al arrastre de esa pasión y naturalidad con la cual desentrañas tus sentires más íntimos. FASCINANTE, amado Néstor. Full abrazo, te requiero. SOFIAMA

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    1. Gracias Sofy. Siempre tan consecuente con mis publicaciones. Me siento muy feliz por tus elogios. Unb cariño grande y que pases bellos días allá en tu tierra.

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  5. Adrián Méndez Larray30 de mayo de 2018, 9:41

    Cuánta introspección Néstor, hay algo que vibra en el interior del lector al ponerse a leer este relato. Has combinado un tema físico con otro existencial de una manera muy fuerte. Creo que es de lo mejor que te he leído.

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    1. Muchas gracias Adrián. Me siento muy feliz y honrado con tu comentario. Un abrazo.

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  6. Hay angustia en el relato Néstor y casi uno querría "sacudir" al protagonista y decirle que escriba para él mismo, que disfrute y que nadie ni él mismo se diga que ha fracasado, escribir es necesario y se escribe para uno mismo y después si hay suerte y te leen también para los demás, pero ese acto tan íntimo como es escribir es casi una necesidad.
    Me ha gustado tu relato, muy bueno.
    Un abrazo

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  7. Gracias Conxita. He querido poner al personaje ante una situación de frontera entre el ser y el querer ser. Es como estar parado ante la bifurcación de un camino que incluye cuestiones tan complejas como la propia existencia. Gracias por tu visita. Siempre me pone muy feliz. Un abrazo.

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