viernes, 19 de enero de 2018

SHERATON HOTEL (Viernes Lluvioso)

La tenue luna de septiembre alumbra el cielo del estuario.
Multicolor es el paisaje de este viernes lluvioso.
En algún momento es ligero y otras veces un poco indecoroso.
Hay un escándalo de luz en el acrílico y la multitud que pasa parece encandilada por el resplandor de los escaparates. La gran ciudad abruma con su brillo pero también con la humedad de sus tonos opacos. Relumbra bajo la lluvia el cartel fluorescente en la marquesina de los teatros. Hay muchas puertas con la imagen corpórea de artistas que seguramente serán ovacionados esa misma noche. Los bares incitan al paseante a entrar al refugio de sus mesas. Los oficinistas regresan a sus casas. Los indigentes buscan comida en la basura.
Yo recorro un poco pensativo las cuadras de esta ciudad nocturna que tantas veces he amado. La noche de Buenos Aires suele ser propicia para eso. He venerado tanto a mi ciudad que por momentos me parece que no fuera cierto. Pero también siento que no he sido correspondido y eso también es cierto.
Es una hembra altiva la ciudad, tiene muchos amantes.
Y yo no soy más que uno de ellos.
Pero contigo las cosas son distintas porque sé que me estás esperando allí, en el propio abismo del tiempo. Por eso desando con ansiedad mis pasos en este viernes lluvioso en que voy hasta tu encuentro.
Has elegido el lugar, siempre eliges el lugar del encuentro.
Me aguardas en la suite del hotel más conocido del Retiro. Allí donde la pureza es una referencia constante que lo distingue del resto. Hace tiempo ya que has tomado aquella habitación como nuestra. Y entonces me esperas, en tu magnífica desnudez de mujer, amparada por el contraluz del ventanal y bebiendo de la botellita de champagne del minibar como una diosa pagana, como una diva paciente, como una amante anhelante y cercana.
Te adoro mujer y quiero que lo sepas.
Por ti no sólo recorrería caminando el centro de la ciudad un viernes a la noche. Por ti lucharía con los dragones y atravesaría mil tormentas.
Por ti me gustaría ser poeta.
Aunque ahora me contento con ser el centro de todos tus propósitos y que al llegar te dediques a quitarme lentamente la ropa. A veces hay destellos cuando lo haces. Son los carteles luminosos de una tienda famosa.
Lo primero que te gusta intentar es sacarme la corbata mientras compartes la botellita de champagne en mi boca. Y yo te recorro como un conquistador cansado pero victorioso. El brillo y el resplandor y las luces parecen el trasfondo del escenario de todos los deseos. Me suelo pasar extensos minutos en tus senos, dibujando la curva abismal de tu cadera y luego besándote hasta quedar exhausto.
Afuera la ciudad permanece atenta. Supongo que nos quiere advertir que es mucho más alucinante que nosotros y que jamás, aunque lo intentemos, vamos a liberarnos de ella.
No lo sé.
Yo solo quiero, mujer, que me jures dulces cosas. Que me jures que lo nuestro no pasará, como todo. Quiero que me jures que lo que estamos viviendo es cierto, aunque mañana me olvides, eso no importa.
La tenue luna de septiembre seguirá brillando en el estuario mientras tú me mientas al oído y el paisaje multicolor de la ciudad siga siendo indecoroso.
Júrame que me quieres para siempre.
Miénteme en la agonía de este viernes lluvioso.


©2017




19 comentarios:

  1. Guauuu Nes! Cuánta mezcla de sensualidad y de nostalgia. Me gustó mucho.

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  2. Me encantó el relato!!!

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    1. Me alegra muchoi que te haya gustado Lydia!!

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  3. Cuánta sensualidad Néstor. Y a un alto nivel parece. Me encanta la parte en que ella le quita la corbata. Está bueno el agregado de la ciudad un viernes a la noche. Es de lo mejor que te he leido. Un abrazo.

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  4. No te imaginas Graciela lo feliz que me pone tu comentario. He querido contar un romance de un cierto nivel social, es cierto, pero dentro del ritmo loco de la ciudad y tú lo has captado. Gracias. Otro abrazo.

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  5. Leer tus historias es un placer y al mismo tiempo un despertar de reflexiones que acompañan la tarea. Es un texto que se desliza suave, como el río. Hay tantas cosas a destacar que la simple enumeración haría tedioso el comentario. Me han gustado mucho las acertadas descripciones del contexto con las cuales la pintura de un viernes lluvioso en Buenos Aires alcanza la perfección. Y desde luego el contrapunto entre la amante y la ciudad personificada que "permanece atenta", la pasión del hombre en esa cita íntima, la exigencia de un juramento para reforzar la certeza, el juego que circula alrededor de los tres personajes de la historia. Una joya, como siempre. Un abrazo, Néstor.
    Ariel

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  6. Gracias Ariel, querido amigo. Me ha llegado mucho este comentario. Hay en mi texto un encuentro que conlleva una fuerte pasión, pero detrás del mismo, otra pasión, acaso más poderosa, que es la presencia de la ciudad. Gracias por semejante aporte. Te mando un fuerte abrazo.

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  7. Destaco la inevitabilidad del todo pasa y nada permanece, ni siquiera esa ciudad testigo de ese amor ¿furtivo? se librará de ello, por mucho que Buenos Aires siga ahí, cambiará, ya no será la misma ciudad con el paso de los años, siéndolo en esencia... y eso es lo que me transmite tu texto, Néstor, ante la insistencia del amante en solicitar una promesa que no podrá cumplir su amada. Un saludo desde el otro lado del Atlántico.

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  8. Gracias Eva. Me ha causado una gran alegría tu visita. Ciertamente es un amor furtivo. Ella es una mujer comprometida, tal vez casada. Y el es un hombre libre que la ama pero que sabe que no será para siempre. Y entre ellos dos, omnipresente, la ciudad. Te mando un cariño que atraviese los mares. Pasa una bella semana.

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  9. Mi amigo, Buenos Aires, tus mujeres y tu nostalgia siempre estarán desandando en tu alma de poeta. Simplemente, EXQUISITO!. Un abrazo full y mi eterno reconocimiento a la brillantez de tu pluma inagotable. Te quiero y abrazo. SOFIAMA

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  10. Hola Sofía, mi corazón. No sabes lo feliz que me pone tu aprobación. Es cierto, tengo algunos temas reiterados. La ciudad, la soledad , el desencuentro y el abandono. Y la nostalgia, claro, que siempre anda flotando, como Buenos Aires, detrás de las cosas que pasan. Gracias por pasar por el blog. Un beso. Te quiero mucho.

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  11. Adrián Méndez Larray23 de enero de 2018, 15:48

    Espléndida historia de amor. Llena de guiños a la ciudad. Agitada y romántica, Néstor. Tiene tu sello y me gustó mucho.

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  12. ¡Qué belleza, Néstor, gracias!

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  13. Bonito Nestor y me gusta ver como vuestra ciudad es otra protagonista de este relato, que igual se siente hasta un poco celosa por no ser la protagonista de esa historia de amor. Todo pasa, nada permanece igual pero vivir es disfrutar y tus protagonistas disfrutan de su amor.
    Besos

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    1. Gracias Conxita, eres muy amable. Es verdad, Buenos Aires no se resigna a un papel de reparto. Siempre busca ser protagonista. Aún en esa fuerte historia de amor que tiene lugar en el hotel. Me pone muy feliz verte por el blog. Un cariño grande (y transatlántico)

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