jueves, 10 de noviembre de 2016

Lanús, Ariel y yo.



                                          “La pelota que arrojé cuando jugaba en el parque,
                                            aún no ha tocado el suelo”
                                                                         DYLAN THOMAS


     Ariel y yo somos de Lanús.
                Tal vez esta frase no le signifique demasiado a nadie. Es comprensible. Hay códigos de conductas y paisajes determinados que se resisten a la generalización del lenguaje.
Puede ser, es algo que trasciende la posibilidad de negarlo.
Pero “ser de Lanús” también resulta una cuestión de rango, como en el tango. Andar pateando sapos en la vereda o resbalarse en la escarcha bien temprano a la mañana son comportamientos acordes al ambiente en que uno anda. La neblina, por ejemplo, es una presencia constante en el invierno. Aunque debo confesar que jamás supe porque la llamábamos neblina si en realidad era una niebla cerrada.
Muchas veces, mientras íbamos camino de la escuela el sapo se aparecía de improviso entre la bruma. A veces lo pateábamos. A veces escapaba.
Aquella niñez de Toro y del Llanero Solitario fue, sin embargo, apenas el principio de las cosas que uno vivía por ser de Lanús. La pendencia, la disputa, la querella y el altercado llegaron después y duraron para siempre.
Increíble juventud pendenciera que nos iba a acompañar toda la vida.
Hoy los años pasaron, desde ya, con la habitual velocidad que suelen pasar los años. Ariel y yo estamos grandes. Nos conocimos, en realidad, hace poco. Y además por Internet, para no ser menos que nadie. Solemos encontrarnos en lugares finos. Vieran la gente que se sienta allí para almorzar. Nosotros bebemos café y charlamos y charlamos.
 Desde ya que no es como en Lanús, cuando éramos jóvenes y eternos.
Ahora andamos en disquisiciones lingüísticas y en cuestiones de sintaxis. La literatura ocupa gran parte de nuestro tiempo porque a los dos nos gusta escribir. Pero también hablamos de mujeres. Yo le conté que hoy, sentado y viajando en el Subte, dos chicas colombianas, paradas y despreocupadas, charlaban entre ellas mientras me arrimaban los senos a mi cara. Aquella proximidad con el escote de la más cercana despertó en mí algunos de los instintos primarios de Lanús. Y eso no dejó de gustarme. Digo que eran colombianas acaso por el acento pero puede que fueran de otro país sudamericano.
A esta altura de las cosas da la impresión que es más correcto  decir que Ariel y yo fuimos de Lanús. Me parece que es  el tiempo  verbal más adecuado.
Esta tarde nos encontramos para charlar en El Olmo, en la esquina de Pueyrredón y Santa Fé.
El pobre soportó de manera estoica mi larga perorata acerca de la estética de lo que narro.  Es que vengo de leer a Nabokov y eso me retuerce la cabeza. Le dije que no me gustan los diálogos, que son artimañas para llenar hojas y hojas. “Yo quiero contar Ariel y si es posible, en primera persona”. Claro que para eso debo tener algo que contar. Nabokov, de joven estaba enamorado de Annabel y yo quiero, o quise,  estar enamorado de ese modo alguna vez  en mi vida de una mujer.
Ariel me dijo que sospecha que lo debo haber estado. Y que le parece absurdo que dijera semejante barbaridad después de haber leído muchos de los  poemas que puse en Internet.
Mas tarde me contó que el también estuvo enamorado.
Fue una historia fascinante pero no puedo referirla sin que me autorize.
Tuvimos  una larga charla y al final hasta le pedimos al mozo que nos saque una foto. Ariel es una gran persona, un tipo sensible (creo que más que yo) y con una calidad literaria insuperable.
Tengo la esperanza que entre los dos podamos vencer al calendario.
Supongo que seremos eternamente amigos, como Toro y el Llanero Solitario.

22 comentarios:

  1. Nesty, mi corazón. Cuánta emoción en lo que has escrito. Hoy yo andaba cerca de Sta Fe y Pueyrredón. Me hubieras avisado!

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  2. Gracias Carlita Te mando un beso grande. El martes que viene estoy contigo en la clase de teatro. Son cosas del centro de Buenos Aires. ¡Casi nos rozamos!

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  3. Recordando nuestros orígenes, tan cercanos, charlando al amparo de un par de cafés, con vos, con mi nuevo amigo, venimos a esta altura de la vida a cerrar el círculo compartiendo vivencias, y yo agradecido escuchándote desnudar los secretos de tus dibujos literarios. Todavía tenemos mucho tiempo por delante, falta mucho aún para que la pelota toque el suelo. Un gran abrazo Néstor.
    Ariel

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  4. Ha sido un gusto para mí, querido Ariel, la posibilidad de escribir esta semblanza de la amistad que nos une. Te mando un abrazo.

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  5. Realmente me maravilla Néstor tu capacidad de enriquecer un encuentro entre amigos tomando un café. Vas girando sobre lo cotidiano, a caballo de los recuerdos, como el Llanero Solitario. Este texto para mi es una pequeña obra de arte.

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  6. Magistral narración donde se atraviesa el paso del tiempo con la charla de café un clásico de los porteños. Lo profundo y lo sencillo casi en unidad. Genial

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  7. Acabo de leer tu narración. Extraordinaria capacidad de plasmar en letras lo que del corazón sale sin que la razón intervenga. Es como si estuviéramos al lado de ustedes disfrutando de la “perorata”. Sencillamente, majestuoso. Un amigo como tú no lo tiene cualquiera. Ariel y yo somos afortunados de tenerte. Un beso, uno refull, mi tan querido Néstor; y especial saludo a ese Ariel que se siente cercano, como dices tú: “desde ya”. SOFIAMA.

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    1. Querida Sofía. Te estoy muy agradecido por tan conceptuoso comentario. Es un gran don que se nos ha dado a los humanos el ejercicio de la amistad. Otro beso para ti. Pasa bellos días allá en tu tierra.

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  8. Acabo de leer esta especie de estampa porteña y estoy fascinada. ¿Cómo se puede ser tan original querido Néstor? Ymezclar tu viaje en Subte con El Olmo y el Llanero Solitario. Me ha gustado mucho.

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  9. Moni, corazón. Ayer estaba cerca de tu casa, en Caballito y pensé en llamarte. Me alegra mucho que visites el blog. Y mas me alegran todavía los elogios. Sos muy gentil. Te mando un beso y un abrazo, digamos, algo atrevido. Gracias por el comentario.

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  10. Un relato entre dos amigos en una tasca es muy emocionante cuando el encuentro es cordial. Uds los argentinos tiene una gracia especial para sus charlas. Y además son de Lanús, que debe ser una ciudad preciosa. Saben que en mi pueblo hay una cafetería que se llama Lanús? Sus propietarios son de esta ciudad. Un saludo

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    1. Que bueno María del Carmen que te haya gustado este relato cotidiano. Lanús es un suburbio de Buenos Aires y ¿Sabés una cosa? Desconozco el origen del nombre. Ariel y yo nacimos allí pero luego la vida nos llevó lejos. Te mando un cariño grande. Gracias por el comentario.

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  11. Tu narrar es llano, por eso gusta y se disfruta al máximo. Es un placer conocer a unos de tus grandes amigos Ariel. Hey saludos cordiales. En cuanto a los acentos es indicios de que te falta venir a Colombia y te empapes de todo lo que tiene por descubrir. Me avisas y te invito un café. No pararás de reirte.... Ja!

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    1. Gracias Marcela. Aquellas chicas que viajaron junto a mi en el Subte realmente hablaban de manera deliciosa. En los próximos meses (aquí es primavera) seguramente haré un viaje. Nada me gustaría mas que beber contigo un café en tierra colombiana. Te mando un beso. Pasa un bello fin de semana.

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  13. Solo esta magia de Internet ha sido capaz que vosotros, vecinos y chicos antaño, de ese barrio bonaerense, os hayáis conocido por primera vez ¡qué gran paradoja de la vida!
    Os felicito por haber congeniado a la primera de cambio, como lo demuestra esta entrañable publicación, donde en un lenguaje tan coloquial me ha llegado también el aroma de esa taza de café junto a vuestra interminable charla, como si se tratase de unos buenos amigos que se conocen de toda la vida y hace tiempo que no se han vuelto a ver.

    Me alegro mucho por vosotros y os deseo muchas ocasiones más para enriqueceros mutuamente a través de esta incipiente amistad.

    Cordial saludo.

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    1. Gracias Estrella. Una de las razones por las que decidí escribir y publicar este texto es precisamente por su singularidad. Tal como tu lo señalas hemos rizado el rizo de la Internet deliberadamente. La hemos humanizado y además en circunstancias muy especiales. Tal como la edad (lo que es cierto) pero también con el sentimiento. Gracias por ser tan conceptuosa. Recién comienzo a manejar estos temas de Google+ y los blogs. Y a veces se me dificultan un poco las cosas para retribuir las visitas. ¡Pero ya lo aprenderé pronto!

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  14. Interesante Nestor, estaba leyendo a Ariel y me he acercado a leerte y me he encontrado con este encuentro tan bien contado.
    Mis felicitaciones por la manera de contarlo, por tu poquito tiempo en este mundillo de la blogosfera que descubrirás que es fascinante sobre todo por las personas que se descubren y por ese encuentro.
    Un saludo

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    1. Gracias Conxita. Me pone muy feliz tu visita. Hace un rato contestaba en otro comentario que hoy tengo libre un domingo a la tarde en mi ciudad. Estoy cansado y no tengo donde ir. Así que habré de dedicarme a tratar de desentrañar este tema del Google+ y los blogs. No quiero ser descortés y sé que debo aprender a manejar los links y los comentarios y las visitas. Debo retribuir tanta calidez y seguro que voy a lograrlo.

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    2. Seguro que sí, poquito a poco, Google+ para mi sigue siendo un misterio pero vale la pena entenderlo porque te permite conocer a muchas personas.
      Un saludo

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